14.000km de subida a Alaska, 14.000km de bajada para regresar a Colombia.
28.000km en total. Así escrito parece poco y sencillo. Es difícil sentir todo lo que hubo detrás solo con una cifra o unas fotos. Una velocidad media de 60km/h en ruta, son un total de 466h de viaje en moto. Sin tener en cuenta rutas off road, o ciudades con tránsito congestionado, donde claramente la velocidad se reduce.


Preguntas que siempre llegan

Recibo muchas preguntas de “¿Y ahora qué? ¿A dónde vas a viajar? ¿Vas a seguir a Usuahia? ¿Vas a seguir a otro continente?”.

Para mi, la parte del descanso es algo esencial de los viajes. Sin descanso no hay aprendizaje. Uno debe parar y analizar lo vivido para poder aprender.


Modo supervivencia en la ruta

Han sido 28.000km de vivir modo supervivencia todo el tiempo:
💭Dónde voy a dormir. Me estoy quedando sin gasolina y no hay gasolineras. Hay tráfico pesado y me adelantan sin cuidado. No tengo comida y estoy lejos de un supermercado. No hay señal. Toca cambiar aceite y no encuentro. Estar acampando en zona de osos y escucho ruidos toda la noche. Frío insoportable toda la noche. Mojarse con clima muy frío y que la ropa no se seque.

Después de esto, necesito estar un tiempo relajada sin todas esas preocupaciones. Aunque por mis ciclos de vida, sé que en menos de 2 meses ya estoy echando de menos pasarlo mal jaja. Y vuelta a empezar. 


Descubrir el motoviaje

Justo hace 1 año y medio que empecé a usar moto y descubrí lo que era la libertad de ser motoviajera. Yo ya estaba a punto de cerrar mi ciclo de viajera y mochilera, y voy y descubro el MOTOVIAJE.

Entonces, claro que quiero conocer todo Sudamérica en moto. Y también todo Asia. Y Australia. Y Nueva Zelanda. Y Europa. Y quizás algunos países de África.

Se me abrió una nueva sed de viaje.


La importancia de descansar

Pero descansar también es importante. Porque para disfrutar la abundancia de algo, también es importante la escasez. En este caso, la falta de viajes, me hace disfrutar mucho cuando vuelvo al ruedo. Y cuando puedo estar un par de meses con el modo supervivencia desactivado, en una casa cómoda, también la disfruto mucho.


Los planes (mejor en silencio)

También aprendí que los planes es mejor no contarlos con anticipación. Siempre tengo mil planes que quiero hacer, pero la vida siempre te lleva por el camino que te toca. Así que, para qué contar lo que aún se mantiene en el mundo de las ideas, si contarlo va a hacer que los planes terminen cambiando, o incluso energías externas puedan llegar a afectar.


El propósito de “viajarsolamola”

Mi objetivo con viajarsolamola era motivar a la gente (en especial mujeres) a no esperar a nadie para irse a conocer el mundo. También mostrar el mundo a través de mis ojos para los que no pueden o no se atreven a salir de su zona de confort.

El viaje a Alaska y vuelta se acaba aquí. Pero continúan las aventuras y aprendizajes de temas que me apasionan y los próximos lugares que voy a visitar.


Un “perdón” y un gracias

Para despedirme, quiero pedir “perdón” por las muchas veces que me quejo de situaciones. Soy consciente de que vivo la vida de mis sueños. No me arrepiento de ni una sola decisión de vida. Todas las cosas malas y buenas que pasaron en mi vida, me trajeron a la posición donde estoy actualmente. Soy muy feliz con las decisiones que tomo y agradecida, aunque quizás esa parte no sea tan pública. Algunas veces uso redes para canalizar el malestar temporal de alguna situación y unas personas me escriben molestas porque yo estoy viviendo su sueño, y me quejo. Otras personas me agradecen que comparta lo bueno y lo malo.

Elegí y elijo la vida nómada desde hace 10 años, con todos sus aprendizajes y momentos complicados. Poder conocer tantos ecosistemas distintos, diferentes formas de pensar. Tantas cosas difícil de explicar con palabras. No imagino el resto de mi vida en un solo lugar, cómoda en la casa y sin saber lo que pasa en el resto del mundo.


Gracias por acompañarme,
Nos vemos en las próximas aventuras!